Por Efrén Urrutia
-Autoridades de Jalisco y Nayarit analizan reubicar cocodrilos nativos en espacios de conservación para disminuir los riesgos en zonas urbanas, turísticas y costeras, en un contexto marcado por la muerte de 13 ejemplares y un fallecimiento humano este año
Puerto Vallarta, Jal.- La secretaria federal de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena, informó que autoridades de Jalisco y Nayarit analizan un programa para trasladar a cocodrilos nativos de esa zona a santuarios, cocodrilarios y otros espacios de conservación. La estrategia busca reducir riesgos para la población sin recurrir al sacrificio de los animales.
Reconoció que el crecimiento urbano y turístico en Puerto Vallarta ha incrementado los puntos de contacto entre personas y cocodrilos, particularmente en zonas cercanas a esteros, ríos y playas. Ante esta situación, autoridades ambientales de Jalisco y Nayarit, especialistas en fauna silvestre y representantes de distintos sectores analizan una estrategia conjunta para disminuir los riesgos en la interacción negativa humanos-cocodrilos.
Durante una visita a Jalisco, la secretaria indicó que la propuesta contempla establecer sitios donde los animales puedan permanecer sin representar un riesgo para habitantes y turistas.
El planteamiento también contempla la participación de autoridades estatales y municipales, especialistas, prestadores de servicios turísticos, hoteleros y organizaciones civiles. La intención es establecer medidas coordinadas que permitan atender los avistamientos y encuentros con cocodrilos, además de reforzar la señalización y las recomendaciones para quienes utilizan las zonas de playa y cuerpos de agua.
Contexto reciente en Puerto Vallarta: 13 cocodrilos presuntamente asesinados
La situación ha cobrado relevancia luego de que más de una decena de cocodrilos han muerto en Puerto Vallarta durante lo que val del 2026, y principalmente entre julio y agosto a causa de presuntas agresiones, mismas que no han sido reconocidas por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, según una consulta oficial hecha por este medio de comunicación via transparencia.
El caso más grave de la interacción humano-cocodrilo ocurrió el 26 de junio del 2026, cuando un joven turista murió tras un encuentro con un cocodrilo en una playa de un hotel ubicado en Marina Vallarta.
El director de Protección Civil de Jalisco, Sergio Ramírez, en su momento, explicó que algunos ejemplares ya han sido capturados y trasladados a sitios considerados más seguros, entre ellos el Estero El Salado. Sin embargo, el problema no termina con la reubicación: algunos cocodrilos han logrado regresar por el mar a las zonas donde anteriormente habitaban.
Por ello, la estrategia que ahora se analiza busca ir más allá de la captura aislada de ejemplares. Las autoridades pretenden determinar qué animales pueden ser trasladados, cuáles son los sitios adecuados para recibirlos y qué medidas deben aplicarse en las zonas donde continúan los avistamientos.
Mientras se define un esquema permanente, las autoridades han llamado a residentes y visitantes a atender la señalización y los avisos existentes antes de ingresar al mar, especialmente en lugares donde se ha detectado presencia de cocodrilos. El objetivo planteado es reducir los encuentros de riesgo y, al mismo tiempo, evitar que la respuesta ante estos animales termine en su eliminación.
Señalización y vigilancia para proteger a los cocodrilos
El plan contempla reforzar la señalización en zonas de riesgo, especialmente en desembocaduras de ríos durante las tardes, para advertir a visitantes sobre la presencia de cocodrilos y las conductas que deben evitarse.
Paralelamente, Semarnat analiza con SOS Cocodrilo y la Dirección de Vida Silvestre la reubicación de ejemplares en santuarios y cocodrilarios. Alicia Bárcena reconoció que la expansión hotelera y de campos de golf ha invadido parte del hábitat de la especie, por lo que descartó su sacrificio y planteó una política de coexistencia.
Además, Semarnat y Conagua vigilarán futuras ampliaciones hoteleras en zonas federales, riberas y desembocaduras para evitar que nuevas obras invadan los terrenos donde habita esta fauna.


