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Sin ser operado, libera Medio Ambiente Municipal a cocodrilo atropellado

Por Alejandro Muñoz

Puerto Vallarta, Jal.- Personal de la Subdirección de Medio Ambiente Municipal a cargo del biólogo Helios Hernández Hurtado, acudió la mañana de este jueves 13 de junio al estero El Salado para movilizar al cocodrilo que fue atropellado en marzo pasado. La liberación se dio sin ser intervenido quirúrgicamente a falta de recursos económicos.

El espécimen de alrededor de 10 años de edad permaneció en el estero por casi tres meses, periodo en el que estuvo sin alimentarse, debido a que no podía abrir con facilidad las fauces, derivado del atropellamiento que sufrió el 28 de marzo del presente año. Para su intervención se requería de aproximadamente 45 mil pesos, recursos con los que al parecer no contaba la dependencia municipal.


Según dio a conocer el director del estero, Jaime Torres Guerrero, personal de la dependencia municipal acudió por el animal agonizante señalando que ya estaba listo para su reinserción a la vida libre, sin embargo el biólogo previamente había alertado que, de no ser intervenido quirúrgicamente, no podría alimentarse por sí mismo y ello propiciaría su muerte en el futuro próximo.


Torres Guerrero, director del Área Natural Protegida (ANP), explicó que el veterinario de Medio Ambiente Municipal habría revisado al cocodrilo, diagnosticando que estaba bien y que sí sobreviviría, “dijeron (los de Medio Ambiente) que estaba fuerte (el cocodrilo), que sí resistiría” expresó el biólogo de profesión.


El reptil permaneció confinado en uno de los estanques del lugar, mismo que es utilizado para la crianza de pequeños cocodrilos, sin embargo, habría sido hasta que se publicó la situación del mismo, que se determinó liberarlo.

Cabe resaltar que no existe la certeza de que el reptil de verdad esté bien de salud, dado que la revisión fue superficial y ocular bajo diagnóstico presuntivo, sin estudios médicos ni exámenes exhaustivos como radiografías, además de que se tenía el antecedente de que no se ha podido alimentar desde el accidente.

 

Antecedentes

Es importante resaltar que esta no es la primera ocasión en la que la vida de un saurio pasa a segundo término y carece de relevancia ante la responsabilidad que implica para los involucrados.

Fue el 9 de septiembre del 2017 cuando un equipo comandado por Helios Hernández (quien en ese entonces fungía como responsable técnico del cocodrilario del Centro Universitario de la Costa) e integrado por personal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Subdirección de Ecología y particulares, atendieron el reporte de un vecino con influencias, que solicitó la remoción de un cocodrilo ubicado en el muelle de Marina Vallarta.

Actuando de manera arbitraria y sin el formato expedido por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de remoción de animales perniciosos, la agrupación intentó capturar al espécimen, resultando en el escape del animal con un cable corredizo de acero apretando su garganta e imposibilitando la respiración, lo que más tarde propició su muerte.

                                       

Dicho equipo de manejadores ese mismo día por la noche, efectuó la captura de otro ejemplar más pequeño, argumentando que se trataba del mismo que horas antes había escapado con el cable asfixiándolo, de modo que no se buscaría al ejemplar inicial.

Para sorpresa de muchos, al siguiente día aparece muerto -y flotando en la misma zona de la captura fallida- el cuerpo de un cocodrilo adulto, que luego de ser observado y fotografiado por algunos transeúntes, fue secretamente retirado por una embarcación desconocida.

                                       

El día 13 de septiembre aparece un saurio muerto flotando en los canales del estero El Salado, con amarres similares a los utilizados por los manejadores de cocodrilos, además de unas lozas de cemento como lastre para que se fuera al fondo, lo cual no sucedió, puesto que al descomponerse el cuerpo generó gases que lo sacaron a flote.

La Profepa realizó la necropsia de un cadáver de Cocodrilo de Río (Cocodrylus acutus) encontrado en el Área Natural Protegida (ANP) Estero El Salado, con el objeto de conocer las causas de su muerte.

Al arribar a la referida zona protegida, se realizó un recorrido en embarcación, encontrando el cadáver de un Cocodrilo de 3.50 metros de largo, el cual se observó en proceso de descomposición.

                                              

El ejemplar se encontró con una soga atada al torso, desde el cuello hacia las extremidades y terminando en la base de la cola. La cuerda que lo sujetaba, tenía a su vez un bulto de cemento amarrado, de un peso de 40 kilogramos, el cual es conocido como “muerto” y se utiliza para amarrar embarcaciones. Durante la inspección ocular al cadáver se apreció que tenía la mandíbula fracturada y se determinó que el ejemplar era una hembra de aproximadamente 40 años.

En coordinación con la Dirección del Área Natural Protegida (ANP) Estero El Salado, se procedió a efectuar la necropsia, la cual estableció que el pulmón derecho del cocodrilo estaba colapsado, reducido en su tamaño y con sangre y coágulos. La hemorragia producida en el órgano respiratorio ocasionó un colapso pulmonar, causando una falla respiratoria, lo que derivó en un paro cardíaco, provocando el deceso del ejemplar.

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